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EL CARTOMÁNTICO NACE...
Calcule, si es capaz de hacerlo, o encargue a un astrólogo, cuál es su tema de nacimiento. Observe con una buena exposición a la luz las palmas de sus manos. Interrogue (no es una broma) a sus propias cartas. Tal vez aún no lo sepa, pero todo está ya escrito, en espera solamente de ser descifrado. La astrología atribuye sensibilidad a los tres signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis), y una discreta sabiduría y capacidad para aconsejar, a los saturnianos nativos de Capricornio y Acuario, y a los jóvenes de Sagitario. Pero el signo solar, síntesis de la personalidad y del camino de vida, por sí solo no es suficiente. Así es, para valorar, a través del tema natal, la predisposición a la videncia y, por consiguiente, también a la lectura del tarot, es preciso examinar el signo y el sector del Zodíaco (casa) en que esta se halla situada, pasando luego a establecer si forma o no ángulos positivos (conjunciones, sextiles, trigones) con el Ascendente, el punto más receptivo del horóscopo, y con otros planetas significativos para el plano interior, en particular Mercurio (la inteligencia), el Sol (el núcleo de la personalidad, el camino de vida) y Neptuno, el más importante, porque está directamente relacionado con las facultades inconscientes.
Los favoritos son, naturalmente, todos aquellos que tienen Neptuno y la Luna en un signo de Agua, Cáncer, Escorpio o Piscis, constitucionalmente dotados para la intuición y la videncia, receptivos, perspicaces y sensibles, a menudo desde la infancia, al símbolo y al mito. Menos dotados está, en cambio, quien tiene la Luna en signo de Tierra (Virgo, Capricornio y Tauro), demasiado racional y realista, a menudo temeroso de lo invisible con algunas excepciones para Tauro, donde la Luna ocupa una posición de fuerza, que sin embargo tiende a interrogar el futuro, no sin resistencias iniciales, más por ansiedad y por temor al cambio que por predisposición real al misterio.
De las doce casas del Zodíaco, es decir, los doce sectores en que se subdivide el tema de nacimiento, las más relacionadas con las facultades perceptivas son la cuarta, la octava y, en particular, la duodécima; es decir, la última que, dando prioridad al aspecto interior, así como a lo excepcional que dormita en cada uno de nosotros, dirige, sobre todo si está ocupada por muchos planetas, a la apertura de los canales de comunicación con el inconsciente. Otros factores, fáciles de identificar sólo para los expertos, son: el famoso trígono de Agua, es decir, tres planetas situados respectivamente a cuatro signos exactos de distancia uno de otro, en Cáncer, Escorpio y Piscis; el Sol o el Ascendente en el segundo decanato de Acuario (31 de enero - 10 de febrero), y Saturno en la tercera o novena casa.
Y ahora atención a las manos:
La quiromancia es una disciplina antiquísima y despreciada sin razón, que define, a partir del estudio de las líneas y de los signos en la superficie palmar, el carácter y el destino. En la mano de una persona sensible aparece muy marcada la línea de la intuición, es decir, ese arco que parte del relieve situado bajo el meñique, monte de Mercurio, y termina en el hipotenar. Dedos largos, la primera falange del corazón muy desarrollada, el índice inclinado hacia el corazón, el anular y el meñique bien separados y además numerosas rayitas aisladas en el monte de la Luna son en su totalidad signos de una marcada tendencia a la sensibilidad. Pero el hecho de sentirse atraído por la cartomancia y quizá de haber comprado ya textos o barajas de tarot constituye ya por sí mismo la señal de una predisposición, aunque sea leve: lo misterioso atrae a quien le es ya afín y lo revela llevando, en la mano, en el rostro o en el horóscopo, su signo.
...O SE HACE
La sensibilidad, presente en estado latente en todo individuo, puede, aunque en diversa medida, incrementarse mediante ejercicios particulares. Para ello se actúa en dos direcciones distintas; la primera, dirigida a potenciar las capacidades paranormales genéricas y a alcanzar con cierta facilidad el estado mental definido en psiquiatría como estado alfa, responsable del fenómeno paranormal de la videncia, mientras que la segunda se dirige en particular al conocimiento y al desciframiento del símbolo, así como a su aplicación práctia en la adivinación. Puede comenzar con un enfoque individual, quizá un diálogo mudo entre usted y la imagen o el personaje representado en cada carta. Pero no se limite a los ojos ni tampoco a la mente. Siga sus contornos, sus colores con las yemas de los dedos, juegue con la imaginación, figurándose que entra, como a través de una puerta embrujada, dentro de la carta misma. Intente interrogar cada noche a los arcanos acerca del acontecimiento más destacado del día siguiente; interpélelos con respecto a algo que le importe; una entrevista de trabajo, una cita, un examen, anotando siempre en un cuaderno las cartas extraídas. Poco a poco, asociando el simbolismo de tales cartas con los acontecimientos que sucedan más tarde, llegará a elaborar un manual personal, más eficaz que cualquier otro ya escrito, porque estará construido directamente a partir de sus simbolizaciones, sus procesos asociativos y sus códigos.
EL LENGUAJE SECRETO DEL TAROT
LAURA TUAN
EDITORIAL DE VECCHI
_________________ "Si el equivocado utiliza el medio justo, el efecto del medio justo es el equivocado"
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